relaciones toxicas de pareja

Relaciones tóxicas de pareja: tipos y características 

No todas las parejas se dan cuenta de que están teniendo una relación tóxica. Es una situación que vista desde fuera parece más evidente, pero cuando uno se ve sumergido en ella, se pasan por alto todas las pistas que nos muestran la toxicidad que estamos viviendo. Por eso, vamos a exponer los tipos y características de las relaciones tóxicas de pareja, y sus consecuencias, para que podamos distinguirla fácilmente.

Para poder continuar la lectura y encontrar respuestas, es primordial no dejarse llevar por las emociones, simplemente sentirlas, y no juzgar a nada ni a nadie. Así podemos auto-indagar sin resentimientos, ni culpabilidades.

 

¿Relaciones de pareja sana, o tóxicas?

Todas las parejas sufren conflictos a lo largo de su trayectoria, esto ni es bueno ni es malo, sino que es necesario para conocernos a nosotros mismos. Como vivimos en un mundo dual, la única manera de saber cómo somos, es a través del otro.

Pero una cosa es que surjan problemas o discusiones y los solucionemos, y otra bien distinta, repetir millones de veces la misma película con la misma persona, o con todas las parejas con las que estamos. Las relaciones se vuelve tóxicas cuando “aguantamos” situaciones, las justificamos y quedamos atrapados. Una cosa debe quedar clara, y es que el amor tóxico es creado por el Ego, el rey de la culpabilidad, los juicios y el sufrimiento. 

Pareja sana

Debemos analizar nuestra situación desde la perspectiva del observador. Una relación de pareja sana, tiene conflictos pero son capaces de ver que aquello que tanto me molesta del otro en realidad tiene que ver conmigo. Entonces, reflexiona sobre lo que puede aprender. Forma parte de la relación el perdón y la gratitud. Sentimos respeto mutuo, yo soy quien primero se respeta, me amo, me valoro y esto crea una relación saludable, donde no hay necesidad de esforzarse para hacer nada para agradar.

Relaciones tóxicas de pareja

Pareja tóxica

Sin embargo, las relaciones tóxicas de pareja se basan en la dependencia emocional. La culpabilidad es su alimento, prendemos acciones para luego reprocharlas, y así hacemos sentir culpable. El amor tóxico del Ego perdona, pero no olvida, y esto no es el auténtico perdón. Son personas pesimistas, enfadadas, siempre preocupadas, ya que viven dependiendo del pasado y con miedo al futuro. También podemos saber que vivimos una experiencia tóxica, porque pensamos que el amor implica sufrimiento, o porque queremos cambiar al otro.

Es muy fácil ver o creer que la pareja es quien tiene una actitud tóxica, pero no vemos que nosotros también podemos estar actuando así, como bien dijo Jesús: ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano, y no ves la viga que está en el tuyo? Si queremos realmente estar en una relación sana, la clave está en empezar por nosotros siendo sinceros, teniendo en cuenta que la relación que estoy viviendo es sólo un reflejo de mi estado mental.

Relaciones tóxicas de pareja

¿Cuáles son las características de las relaciones tóxicas de pareja? 

Una de las características principales que domina la relación, es la dependencia emocional. Una de las dos personas, o las dos, siente carencia en su interior, y necesita llenar ese vacío emocional con su pareja. O lo que es lo mismo, pone ciertas expectativas en la otra persona, basándose en sus propias necesidades, y pretende que el otro piense, diga o haga como a ella le gustaría q pensara, dijera o actuara. Por lo que quiere cambiar al otro. 

Entonces, es cuando nos quejamos y nos enfadamos pero seguimos enganchados a los problemas volviéndonos adictos emocionales. Y no hemos venido al mundo a cumplir las necesidades ni las expectativas de nadie.

 

Otro rasgo significativo que nos indica que estamos en una relación tóxica, es cuando se utilizan estrategias de sufrimiento como la manipulación o los celos. Queremos manipular al otro con chantajes para que actúe como dictamos nosotros. O también, pretendemos dar pena o hacerle sentir culpable. Estas estrategias egóicas, esconden detrás la creencia de que la otra persona nos pertenece y el miedo irracional a la soledad.

Ahora veremos las diferencias que existen entre amar y querer, y nos ayudará a comprender mejor la dinámica de las relaciones tóxicas, que las podríamos definir como: aquellas relaciones basadas en el sufrimiento, los juicios, la manipulación y la culpabilidad que buscan satisfacer sus carencias afectivas con la pareja, creando así, una relación de dependencia emocional. 

 

¿Cuáles son las diferencias entre amar y querer?

Algunas personas utilizan estos dos términos, amar y querer, creyendo que significan lo mismo, y esto no es así. Existe una gran diferencia entre ellos, por lo que debemos cuidar nuestro lenguaje si no queremos lanzar un mensaje erróneo al inconsciente y después sentirnos resignados porque las cosas no son cómo esperamos.

Querer

La palabra querer “Yo quiero”, parte de la necesidad, y es el tipo de amor que conoce el Ego. Transmite al campo cuántico que nos falta aquello que queremos, y como el inconsciente sólo entiende que prestamos atención a esa carencia, es precisamente lo que vamos a manifestar. Y por eso, si queremos, proyectaremos nuestras necesidades en el otro esperando a que éste las solucione. 

Este vacío emocional, cuando hay ausencia de amor, provoca querer cambiar a la pareja porque el querer exige a esa persona que te quiera como tú esperas que te quiera. Y como eso es imposible, nace el resentimiento. 

El querer, siempre da esperando recibir algo a cambio, porque así luego utiliza el chantaje para manipular a la pareja. De este modo, también juega con la culpabilidad. Ejemplo: yo para tu cumpleaños me esforcé mucho en conseguir el regalo que tanto querías, y te lo compré con toda mi ilusión, y ahora tú me lo pagas así. El Ego es especialista en dar pena y hacer sentir culpable al otro.

Querer algo es poseer, y creer que esa persona es especial o es su media naranja, entonces, cuando queremos sufrimos porque surge el miedo a perderle y a la soledad.

querer

Amar

El amar es concebido por el Amor, una fuente universal de abundancia. Por lo tanto  la persona que ama es abundante y sabe que lo tiene todo, y eso es lo que manifestará en su vida.

Amar es dar sin esperar nada a cambio, ya que es un acto que surge de corazón. Su lema es vive y deja vivir, no reclama, no exige, no juzga y no cuestiona nada. Apoya al otro tanto a seguir en lo que siente que quiere hacer, como a marcharse si es lo que desea. Amar no es ser prisionero, es ser libre.

El Amor acepta todos los sentimientos y emociones que vive, no las juzga ni se resiente por ello. Y se entrega totalmente a la pareja, es decir, que la persona se muestra transparente, tal y como es. Se muestra coherente mostrando lo que siente en todo momento, porque quien ama se respeta a sí mismo y también al otro.

Diferencia entre te quiero y te amo, según Buda

-¿Cuál es la diferencia entre me gustas y te amo?

De esta forma tan bella respondió Buda:

-Cuando TE GUSTA una flor, la arrancas y te la llevas. Cuando AMAS una flor, la riegas todos los días. Aquél que entienda esto, entiende la vida.

 

Amar y querer, según el Principito 

-Te amo -dijo el Principito.

-Yo también te quiero -dijo la rosa.

-No es lo mismo -respondió él…

Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…

Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino ESTAR, en silenciosa compañía. 

Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.

-Ya entendí -dijo la rosa.

-No lo entiendas, vívelo -dijo el Principito.